Nación

Alfonsín fulmina a Milei: 'No tiene idea de lo que hace sufrir'

En un mano a mano picante con Alberto Trombetta, Ricardo Alfonsín destrozó las políticas del gobierno nacional, apuntó contra Sturzenegger y alertó sobre la relación con Brasil.

Por Administrador·
Ricardo Alfonsín en una profunda entrevista política analizando el gobierno nacional.

En una nueva y encendida edición del programa Hablemos de Política, conducido por Alberto Trombetta, el histórico dirigente radical Ricardo Alfonsín analizó el complejo escenario que atraviesa la Argentina. Sin filtros y con contundencia, Alfonsín evaluó los recientes tropiezos legislativos del oficialismo, fustigó la figura de Federico Sturzenegger y advirtió sobre el frente diplomático abierto con Brasil.

El revés oficialista y la extranjerización de la tierra

El diálogo comenzó abordando la decisión del Ejecutivo nacional de retirar el capítulo sobre la extranjerización de la tierra ante la inminente falta de apoyo en el Congreso. Alfonsín no ocultó su indignación frente al proyecto original y calificó la iniciativa gubernamental como un despropósito absoluto.

"Felicito a todos los que militaron contra esta ley, era una vergüenza. ¿Cómo se le puede ocurrir a un presidente sancionar una ley que le permita a los extranjeros comprarse todo el territorio nacional?", sentenció.

Trombetta detalló cómo la resistencia de legisladores aliados y el pronunciamiento de gobernadores dejaron al oficialismo sin margen de maniobra, marcando una fuerte derrota para la cúpula del gobierno y para la ministra Patricia Bullrich, quien no logró abroquelar los votos prometidos.

Sturzenegger: "Un fanático ideológico sin corazón"

La conversación no eludió el brutal impacto social del ajuste económico. Alfonsín se mostró profundamente preocupado por las decisiones de la Casa Rosada y apuntó directamente contra los ideólogos del modelo. Subrayó que el presidente evidencia una desconexión alarmante con el padecimiento de los ciudadanos y aseguró que nunca habíamos visto un gobierno que fuera tan insensible.

Al referirse a Federico Sturzenegger, arquitecto de las desregulaciones masivas, Alfonsín fue tajante al describirlo como un fanático ideológico carente de empatía.

"Debe adolecer del sentimiento de culpa, que es un inhibidor. La culpa te frena, y a este tipo no lo frena nadie. No tienen corazón", disparó con dureza.

Además, Trombetta y Alfonsín repasaron los retrocesos del gobierno en áreas clave como la actividad portuaria y la ley del libro, destacando que el rechazo proviene no solo de los trabajadores, sino del propio ecosistema empresarial que advierte la inaplicabilidad de las medidas.

El papelón diplomático con Brasil

El análisis de la tensa relación con la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva fue otro de los pasajes más álgidos de la charla. Frente a la postura de la Cancillería, que minimiza la crisis aduciendo diferencias conceptuales, el ex embajador apeló al pragmatismo y encendió las alarmas sobre los riesgos económicos.

"No nos tomen por boludos. ¿Qué discrepancias ideológicas? Son las barbaridades que le dijo el presidente a Lula las que molestan. Si la relación con Brasil todavía no se ha hecho pelota, es por la responsabilidad de Lula", advirtió.

El dirigente enfatizó que Brasil es el principal socio comercial del país y que de ese vínculo estratégico dependen las exportaciones, el trabajo de miles de argentinos y la subsistencia de numerosas pequeñas y medianas empresas.

La caída en las encuestas y un blooper hogareño

En el tramo final, ambos coincidieron en que la gestión libertaria está dilapidando su capital político. Basándose en recientes caídas en los índices de confianza ciudadana, Alfonsín pronosticó que aquellos sectores oportunistas que se guían por las encuestas comenzarán a abandonar rápidamente el barco oficialista frente al hartazgo social.

Como color de cierre, la seriedad del debate fue interrumpida por un simpático episodio doméstico. Mientras el ex embajador exponía sus argumentos, su esposa Cecilia le reclamaba desde el otro lado de una puerta que le quitara la traba para poder ingresar, desatando las risas cómplices de Trombetta y dejando una postal amena que coronó la entrevista.