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Vera: La represión y el ajuste aceleran el desgaste del gobierno

En un mano a mano con Alberto Trombetta, el dirigente analizó la crisis económica, el aislamiento internacional y el malestar social que arrincona a la gestión de Javier Milei.

Por Administrador·
Gustavo Vera en entrevista analizando la crisis económica, la represión social y el aislamiento del gobierno argentino.

En una profunda y analítica entrevista para el programa conducido por Alberto Trombetta, el dirigente social Gustavo Vera trazó un duro diagnóstico sobre la actualidad política y económica de la Argentina. Durante la charla, se abordaron las crecientes contradicciones del modelo económico, marcadas por la recesión, la fuga de capitales y un preocupante escenario de represión social.

Una economía a contramano y un superávit cuestionado

Vera no dudó en catalogar los supuestos logros económicos del oficialismo como un espejismo financiero. Señaló que el superávit promocionado por el gobierno es, en realidad, un simple "asiento contable", ya que los dólares que se fugan por utilidades y especulación superan los ingresos reales. "Hoy el superávit se está financiando con deuda", sentenció el entrevistado ante el planteo inicial de Alberto Trombetta sobre la tormenta económica actual.

El diagnóstico de Vera apuntó también a la brutal caída de la actividad y del mercado interno. Destacó que mientras sectores extractivos como la minería y el petróleo avanzan sin generar empleo masivo ni dejar riquezas en el país, el consumo, la producción y el empleo local atraviesan un derrumbe absoluto, lo que genera un alarmante nivel de endeudamiento familiar.

El factor Trump y la debilidad internacional

Alberto Trombetta introdujo en la conversación el complejo contexto global, puntualmente el debilitamiento de la figura de Donald Trump en Estados Unidos. Vera coincidió rotundamente y advirtió que una potencial derrota del partido republicano en las elecciones dejaría al presidente de la Nación "sin padrinos" en el escenario internacional.

"Si Trump pierde fuerza, estará mucho más débil para impartir órdenes al Fondo Monetario Internacional y resolver megasalvatajes hacia gobiernos afines. Los inversores ven que el gobierno no va a tener un mango para el año que viene, ya que enfrentan vencimientos altísimos y tienen un agujero que no pueden cubrir."

Además, el dirigente explicó que la utilización del swap con China no representa una solución inmediata ni mágica. Poder disponer libremente de esos fondos implicaría aceptar estrictas condiciones de inversión en infraestructura que la actual administración, totalmente alineada con la política de Washington, rechaza de plano.

Represión preventiva frente al descontento

Fue Alberto —quien aportó paralelismos con los agudos conflictos sociales que hoy también sacuden a Europa—, como el propio Vera, analizaron la forma en que el gobierno responde a la crisis mediante la violencia institucional. Vera definió esta preocupante estrategia oficial como una "represión preventiva", motivada puramente por el pánico a un estallido popular inminente.

El dirigente trajo a la mesa lo sucedido durante la masiva marcha federal educativa y el reciente paro de los metrodelegados. "El gobierno es consciente de que el horno no está para bollos y por eso aplica represiones preventivas mucho más groseras que en otros momentos", explicó. Sin embargo, advirtió que estas demostraciones de fuerza bruta suelen generar un efecto totalmente contrario, sumando indignación y repudio en amplios sectores medios que habitualmente prefieren no movilizarse.

El fantasma del 2001 y el fin de la paciencia social

Hacia el cierre de la nota, Alberto Trombetta trazó un crudo paralelismo con el clima de aparente pasividad ciudadana que se vivía en los meses previos al histórico estallido de diciembre de 2001. Vera recogió de inmediato el análisis y recordó que, en aquel momento histórico, también daba la falsa sensación de que la sociedad estaba adormecida, hasta que la dirigencia cruzó un límite económico que se volvió intolerable para las familias.

"Todo está guardado en la memoria. El tema es que te toquen el bolsillo y ahí es cuando te acordás de todo. Las cosas que hoy está haciendo este gobierno van a ser facturadas por el pueblo, no te quepa la menor duda."

Con severos cuestionamientos a figuras aliadas del oficialismo, como las provocaciones de Daniel Scioli respecto a Malvinas, y exhibiendo su asombro por el papelón diplomático presidencial en España, la entrevista dejó una advertencia insoslayable: las graves contradicciones económicas y la caída inédita del poder adquisitivo están empujando a la Argentina hacia un escenario político de altísima volatilidad.