Nación
El "Fin" de la moralina libertaria: Adorni, pasajes VIP y el cuero fino de la nueva casta
Por Alberto Trombetta | Se descubrió que los 10 mil dólares en pasajes de primera clase para el ahora Jefe de Gabinete y su esposa salieron de las cuentas públicas. Mientras Patricia Bullrich le marca la cancha y el gobierno nacional lo sostiene en un acto de terquedad vergonzosa, la motosierra sigue destrozando a la clase trabajadora. En la otra vereda, la gestión articulada entre Frontera y Poggi en San Luis nos recuerda cómo se debe gobernar en serio.
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¿Se acuerdan del "Fin"? Esa palabrita soberbia y de manual con la que Manuel Adorni solía clausurar cualquier debate en Twitter o en sus conferencias de prensa, subido al pony de la moralina anticasta. Bueno, parece que el fin le está llegando, pero a su propia credibilidad. Entre ayer y hoy, el país asiste atónito a un bochorno que hace crujir el relato fundacional de que "no hay plata".
Las pruebas ya están sobre la mesa de la Justicia: los pasajes de regreso desde Nueva York de Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, tras la famosa "Argentina Week 2026", costaron la friolera de 10.000 dólares. Y lo que es infinitamente peor, las reservas en los exclusivos asientos 1C y 1G de la aerolínea Delta estaban directamente asociadas a correos oficiales de la Jefatura de Gabinete.
No conformes con volar en clase ejecutiva a costa del sudor de los contribuyentes, el escándalo patrimonial del funcionario se ramifica de manera grotesca. La Justicia avanza sobre él por presunto enriquecimiento ilícito, investigando maniobras tan turbias como la compra de un departamento con un supuesto préstamo de 200 mil dólares otorgado por dos jubiladas que dicen ni conocerlo. Toda una acrobacia financiera y contable digna del lumpenaje político que este gobierno juraba venir a erradicar.
La hipocresía es total. Este es el mismo gobierno de Javier Milei que le exige a la gente "aguantar", el que licúa salvajemente los salarios, destruye la industria nacional a pasos agigantados y aplica un ajuste criminal que empuja a los sectores más vulnerables a la marginalidad absoluta. Para ellos, no hay plata; para la luna de miel neoyorquina del vocero ascendido, sobran los dólares.
Y como en todo conventillo donde las papas queman, los propios ya se empiezan a desconocer. Patricia Bullrich no dejó pasar la oportunidad para humillarlo en público y marcarle la cancha. Lejos de defender a su compañero de Gabinete, la actual titular del bloque de senadores libertarios lo chicaneó por su silencio cobarde frente a las denuncias, afirmando que a Adorni le faltan horas de vuelo porque "recién arranca en política" y que "quizás no tiene el cuero tan duro" como ella. Lo están dejando solo, exhibiendo su inexperiencia y, sobre todo, su doble vara.
Sin embargo, frente a un escenario donde sobran los elementos para echarlo del Gobierno diez veces seguidas, el presidente insiste en un gesto tan terco como torpe: blindarlo y sostenerlo en el cargo. Es la peor decisión política posible. Al no pedirle la renuncia de forma inmediata, Milei se convierte en cómplice y sepulta la única bandera que le quedaba en pie: la de la supuesta transparencia.
Afortunadamente, la política no es toda igual. Para los que caminamos y vivimos en esta provincia, el contraste es abismal. Mientras en Balcarce 50 se tiran con carpetazos, escándalos de corrupción y pasajes de lujo, en San Luis vemos otra cosa. La excelente articulación de políticas públicas que vienen llevando adelante el intendente Maximiliano Frontera en Villa Mercedes y el gobernador Claudio Poggi a nivel provincial es una bocanada de aire fresco institucional.
Allí donde el Estado Nacional abandona a la gente o se dedica a hacer negocios VIP, Provincia y Municipio trabajan en sintonía. Dialogan, gestionan sin circo y priorizan las necesidades de los vecinos, cuidando el tejido social y blindando a nuestra comunidad frente al salvaje ajuste de los libertarios. Esa es la política bien entendida.
El modelo nacional de La Libertad Avanza es hoy una farsa que se desarma a la misma velocidad con la que emiten tickets en primera clase. Prometieron acabar con la casta, pero terminaron siendo sus peores exponentes, burlándose en la cara de un pueblo que hoy hace malabares para poner un plato de comida en la mesa. Adorni tendría que renunciar hoy mismo. Pero claro, eso implicaría tener decencia. Fin.
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