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Claudio Loser: 'El FMI no quiere que Argentina se endeude más'

El exdirector del FMI, Claudio Loser, analizó el plan económico del gobierno, el riesgo país y lanzó una dura definición sobre Kristalina Georgieva.

Por Administrador·
Claudio Loser analizando la economía argentina en una entrevista virtual.

En el marco del primer mes de emisión del nuevo ciclo periodístico conducido por Alberto Trombetta y Sebastián Isaac, el exdirector del Fondo Monetario Internacional para el Hemisferio Occidental, Claudio Loser, brindó un panorama exhaustivo sobre la situación económica del país, el rumbo del gobierno nacional y el rol del organismo de crédito. Durante la charla, no faltaron los cruces picantes, las definiciones tajantes y las críticas sobre el modelo actual.

La fragilidad de la macroeconomía y el riesgo país

El economista comenzó su análisis advirtiendo sobre la constante preocupación que genera el riesgo país. Según su perspectiva, esta suba es un reflejo directo del estancamiento de la actividad que, a diferencia de las expectativas iniciales, aún no logra arrancar. Explicó que muchos inversores temen el desenlace político de las próximas elecciones, generando un clima de tensión, aunque no de desastre.

En este sentido, reconoció que la macroeconomía necesita estabilizarse sin importar la ideología del gobierno de turno, pero hizo hincapié en que la gestión actual debe encontrar urgentemente un motor para reactivar la industria y el comercio.

Un tenso intercambio sobre la responsabilidad del FMI

Uno de los momentos más álgidos de la charla se dio ante el planteo sobre la responsabilidad directa del organismo internacional en la crisis argentina y en las exigencias que asfixian a la población. Frente a la postura de que se imponen políticas recesivas, Loser mostró su total desacuerdo.

Estoy en profundo desacuerdo de que el Fondo sea el causante. La Argentina ha tenido problemas con todo tipo de gobiernos. A nivel internacional, el país es visto como muy frágil desde hace muchos años.

El exfuncionario defendió al ente financiero, asegurando que su intención no es perjudicar a la Nación, sino lograr estabilidad. Frente a los reclamos por la apertura indiscriminada de importaciones y la destrucción del comercio local, argumentó que históricamente se han sostenido industrias ineficientes, aunque admitió que la coyuntura de pérdida de empleos es preocupante.

Definiciones monetarias: devaluación y flexibilidad

En una sorpresiva declaración, Loser se desmarcó de la ortodoxia pura y sugirió un cambio en el rumbo monetario del Banco Central. Señaló que la política actual es demasiado restrictiva y propuso soltar un poco las riendas, incluso si esto implica un leve aumento inflacionario.

El tipo de cambio tiene que moverse más, aunque tenga un pequeño impacto sobre los precios. Hay que hacer un balance entre actividad y un poquito más de inflación.

Kristalina Georgieva y el futuro de la deuda

Al ser consultado sobre la figura de la actual titular del ente de crédito, Kristalina Georgieva, Loser dejó una definición que resonó con fuerza. La describió de manera particular, destacando su perfil distinto al de directores anteriores.

Es una mujer astuta. Es más populista que otros directores antes que ella, está más preocupada por la distribución del ingreso.

Respecto a la posibilidad de que, ante un eventual recambio de gobierno, se condone parte de la deuda, el economista fue categórico al afirmar que eso es imposible, dado que el capital pertenece a múltiples naciones. Sin embargo, no descartó que se estén flexibilizando los pagos y dejó en claro un concepto central: al Fondo Monetario no le interesa que la Argentina incremente su nivel de deuda, sino que logre sostenerse por sus propios medios.

El panorama político en Estados Unidos

En el tramo final, Loser analizó las próximas elecciones presidenciales estadounidenses. Aseguró que el Partido Demócrata se desplazó demasiado hacia la izquierda, lo que asustó a los votantes de centro. Pronosticó que los demócratas recuperarán la Cámara de Representantes para poner un freno a ciertos desmanejos, al mismo tiempo que subrayó el fuerte nivel de rechazo que genera la figura de Donald Trump en buena parte del electorado.