La Rosca

Rovelli: "Los bancos son los verdaderos choripaneros del Estado"

El economista Horacio Rovelli analizó a fondo el modelo libertario, la dramática toma de deuda familiar para comer y la trampa detrás de la reforma del Banco Central.

Por Administrador·

En una nueva edición de Hablemos de Política, el reconocido economista Horacio Rovelli desmenuzó la cruda realidad del sistema financiero argentino, exponiendo las asimetrías de un modelo que ahoga a las familias mientras garantiza ganancias extraordinarias para el sector bancario.

El drama de endeudarse para comer

El análisis comenzó a partir del concepto de un gobierno con características de un Trumpismo sin Trump, donde el retiro del Estado deja a los ciudadanos a merced del endeudamiento para la supervivencia básica. Rovelli advirtió sobre la gravedad de que las familias utilicen tarjetas de crédito para comprar alimentos, asumiendo costos financieros brutales.

Cuando vos depositás en un banco te pagan una tasa del 20 o 21 por ciento anual, pero cuando tenés que pagar el saldo de la tarjeta de crédito, la tasa supera el 100 por ciento. Es cinco veces más alta.

Esta asfixia económica sobre la clase trabajadora contrasta escandalosamente con la dinámica del sector financiero privado, el cual, según el economista, ha encontrado en el Estado nacional a su cliente más rentable y seguro.

Bancos privados: Cazar en el zoológico

Lejos del riesgo y la inversión productiva, los bancos estructuraron un negocio redondo. El economista detalló que la mitad del crédito otorgado por las entidades reguladas por el Banco Central va directamente al Estado mediante licitaciones quincenales de títulos.

Rovelli fue tajante al describir esta maniobra que enriquece al sector financiero sin el menor esfuerzo ni exposición al riesgo de mercado. Las entidades bancarias captan fondos del público a tasas ínfimas y se los prestan al Estado triplicando sus márgenes de ganancia.

Los bancos ganan fortunas prendiéndose al Estado, siendo los verdaderos choripaneros del Estado. Toman depósitos del público al 20 por ciento nominal anual y se los prestan al Estado a una tasa tres veces mayor.

La trampa detrás de la reforma del Banco Central

En relación a los intentos del oficialismo por reformar la Carta Orgánica del Banco Central y responsabilizar a las gestiones anteriores por la inflación crónica, Rovelli lo definió como una burda mentira. Explicó que la reforma del año 2012 simplemente incorporó objetivos vinculados al desarrollo económico y al empleo, copiando textualmente los mandatos de la Reserva Federal de los Estados Unidos sancionados en 1913.

El objetivo real de la actual gestión, advirtió, es perpetuar el negocio de los bancos y garantizar la permanencia de los funcionarios vinculados a los grandes capitales financieros internacionales, como el JP Morgan, frente a la conducción de la autoridad monetaria.

Quieren que Santiago Bausili y Vladimir Werning, dos hombres puestos por el JP Morgan, se queden hasta diciembre del 2029, incluso si pierden las elecciones en 2027.

Crédito productivo versus fuga de capitales

Para concluir su radiografía económica, trazó un fuerte paralelismo histórico. Recordó cómo en la década del cuarenta, el Banco Central dirigido por Miguel Miranda utilizó la emisión para fomentar la industria nacional y financiar el trabajo, logrando un salto tecnológico y productivo sin precedentes para el país.

En la vereda opuesta, el modelo actual restringe el crédito para el desarrollo y lo encarece para el consumo, consolidando un esquema diseñado exclusivamente para proteger el capital concentrado. Se trata, en definitiva, de un sistema que asfixia a los sectores populares mientras asegura la rentabilidad financiera y la fuga de capitales.