Prisión preventiva para Anabela Lucero: las revelaciones de Olguín
El fiscal José Olguín detalló los escalofriantes manejos de fondos públicos en el Molino Fénix, que derivaron en la cárcel para la exfuncionaria.

El fiscal José Olguín detalla las pruebas en la causa Molino Fénix.
El escándalo por la causa que investiga el desfalco en el Molino Fénix alcanzó su punto de mayor tensión. En una reciente emisión del programa Hablemos de Política, conducido por Alberto Trombetta, el fiscal José Olguín brindó detalles exclusivos y escalofriantes sobre la investigación que derivó en la prisión preventiva por 60 días de la exfuncionaria Anabela Lucero, su hermano y su cuñado, Ezequiel Escarel.
Desvío de fondos y enriquecimiento ilícito
Durante la entrevista, Olguín expuso de manera contundente cómo operaba la presunta asociación ilícita. Según la investigación, los recursos destinados al polo cultural y de grabación más importante de la región fueron sistemáticamente desviados para financiar lujos personales y campañas políticas.
"Ganaban 5 millones por año y se compraron autos por 12 millones. No pueden explicar esa plata", aseguró el fiscal Olguín en diálogo con Alberto Trombetta.
El modus operandi incluía la emisión de cheques desde la cuenta del Molino Fénix hacia un grupo de doce empresas irregulares. Estas firmas, calificadas por las autoridades tributarias por emitir facturas apócrifas, endosaban los cheques o los entregaban a terceros para cobrarlos en efectivo.
Autos, remodelaciones y un hotel para uso personal
Las pruebas recabadas por la fiscalía son contundentes y muestran un enriquecimiento repentino y sin justificación legal. Los fondos extraídos del organismo provincial se utilizaron, entre otras cosas, para la compra de tres vehículos en una conocida concesionaria. Parte de estos pagos se realizaron con transferencias directas desde el Molino Fénix.
Además, el fiscal detalló que el dinero del Estado financió la construcción de la vivienda del diputado Joaquín Beltrán y costosas refacciones en la casa de la propia Anabela Lucero. Todos estos pagos se realizaban íntegramente en efectivo, proveniente de la maquinaria de cobros irregulares.
"Utilizaban el hotel del Molino Fénix como si fuera propio. El personal tenía que lavarles la ropa y cocinarles a ella y a toda su familia. A los músicos que venían a grabar los mandaban a otro hotel porque ellos ocupaban las habitaciones", reveló el fiscal, dejando al descubierto el nivel de impunidad con el que se manejaban.
El saqueo final: muebles e impresoras
El nivel de apropiación de los bienes públicos llegó a su clímax horas antes del cambio de gestión. Olguín detalló que el 9 de diciembre, un día antes de entregar el poder, se produjo un vaciamiento sistemático de las instalaciones.
Las cámaras de seguridad captaron camiones de mudanza llevándose desde muebles hasta equipos electrónicos vitales para el funcionamiento del teatro y las oficinas. El investigador sumó los cargos de peculado al relatar que se llevaron absolutamente todo, sin dejar ni una computadora ni una impresora, para luego destruir la documentación respaldatoria.
El futuro judicial y el pedido de desafuero
La decisión judicial de otorgar 60 días de prisión preventiva para Lucero y su círculo íntimo en el Servicio Penitenciario Provincial se fundamenta en el riesgo de entorpecimiento y la contundencia de las pruebas recolectadas. La fiscalía ha documentado hasta el momento un fraude de más de 250 millones de pesos a valor nominal de la época, lo que hoy representaría casi mil millones de pesos.
Mientras Anabela Lucero es trasladada a la penitenciaría, el futuro del diputado Joaquín Beltrán pende de un hilo. Su procesamiento requiere la aprobación de un pedido de desafuero que ya fue enviado a la Cámara de Diputados de la provincia, un paso fundamental para que la Justicia avance con la imputación plena de todos los implicados en este entramado de corrupción política.
