San Luis

La guerra en el mundo y el ajuste de Milei: la tormenta perfecta que amenaza a la Rosada

Por Alberto Trombetta | Mientras los nubarrones de la guerra en Medio Oriente y la economía internacional ponen en jaque el plan de ajuste de Javier Milei, la realidad nos demuestra que tener las finanzas en orden en nuestra provincia es el único refugio para los sanluiseños.

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La guerra en el mundo y el ajuste de Milei: la tormenta perfecta que amenaza a la Rosada
Quería compartir con ustedes algunas reflexiones, bajando un poco a nuestra realidad de todos los días lo que se comenta allá lejos, en los estudios de televisión de Buenos Aires. Escuchaba hace poco el análisis de un respetado editorialista porteño sobre la situación económica nacional y el escenario internacional, y la verdad, los datos son para agarrarse la cabeza si miramos hacia la Casa Rosada, pero también nos dejan una lección muy clara sobre cómo hacer las cosas en casa. El mundo está atravesando un mar de incertidumbre por la guerra en Medio Oriente. Y esto, que parece tan lejano a nuestras calles, le pega de lleno al corazón de la estrategia económica del presidente Javier Milei. ¿Por qué? Porque el aumento sostenido del precio del petróleo a nivel mundial impacta directamente en el costo de los combustibles en los surtidores, y sabemos muy bien que eso se traslada inmediatamente a la inflación. El gobierno libertario basó todo su libreto en bajar la inflación a garrotazos, a costa de destruir el salario de los trabajadores, aplastar la industria nacional y aplicar un ajuste feroz contra los sectores más vulnerables y marginales. Pero ahora, las variables internacionales se le escapan de las manos. Fíjense las vueltas de la vida: hasta Donald Trump, a quien Milei ve como un faro y un aliado absoluto, hoy le termina siendo un peso en contra. Si la inflación en Estados Unidos no cede por la guerra, las tasas de interés allá no van a bajar, lo que encarece muchísimo cualquier intento del ministro Caputo de renegociar la asfixiante deuda argentina. Pero lo más grave, y esto es algo que nosotros desde acá lo venimos advirtiendo hace rato, es la brutal caída de la recaudación. Estamos viendo las cifras de ingresos más bajas de la última década. El ajuste de la motosierra es tan salvaje y recesivo que la economía se achicó por completo: la gente no consume porque el sueldo no alcanza para nada, mucho menos puede pagar los impuestos y, en consecuencia, el Estado recauda menos. Lo peor de todo es que esa caída golpea principalmente a los impuestos coparticipables, quitándole recursos vitales a las provincias. Acá es donde uno se da cuenta de la importancia de una política que cuide a los más vulnerables y de la justicia social. Gestionar pensando en el bienestar general. Frente a un gobierno nacional que parece jugar a la ruleta rusa con la macroeconomía, dejando a la intemperie a nuestros jubilados y trabajadores, en San Luis tenemos otra realidad. Y no es por arte de magia, es simplemente buena administración. Tener las finanzas en orden y ser previsibles es hoy nuestro verdadero escudo protector. Las administraciones del gobernador Claudio Poggi y del intendente Maximiliano Frontera nos demuestran que, con responsabilidad y las cuentas prolijas, se puede sostener el tejido social frente al huracán de recortes que sopla desde la Capital Federal y a las amenazas que nacen de un mundo en guerra. No hay lugar para la improvisación; hay Estados presentes que cuidan celosamente los recursos de los sanluiseños y mercedinos, garantizando que, pese a que la Nación asfixia, las puertas sigan abiertas y las cuentas sean claras. En fin, mientras en la Rosada cruzan los dedos y miran planillas de Excel esperando que bajen las tasas en Wall Street, en San Luis se sigue apostando a la gente: la defensa del trabajo, de la industria, y de dirigentes que entienden que los números tienen que cerrar, sí, pero, aún con misiles volando por los cielos del mundo y tormentas de viento en contra, siempre con la gente adentro.
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