San Luis

Día del Estudiante: crisis obliga a la UNSL a un festejo austero

El desfinanciamiento universitario golpea el 21 de septiembre. El rector Raúl Gil confirmó que la institución no costeará eventos millonarios.

Por Administrador·
El rector Gil de la Universidad Nacional de San Luis

El rector Gil de la Universidad Nacional de San Luis

El festejo del 21 de septiembre, tal como lo conocíamos históricamente en San Luis, se enmarca este año en un contexto diametralmente opuesto. La profunda crisis económica y, sobre todo, las recientes decisiones del gobierno nacional que atentan contra la educación pública, han conspirado directamente contra la participación activa y fastuosa de las universidades en el Día del Estudiante.

Una decisión de prudencia institucional

Frente a esta coyuntura, la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) ha marcado una postura clara. A través de una moción sometida a votación del Consejo Superior, el rector Raúl Gil blanqueó una realidad ineludible: la imposibilidad fáctica de la institución para afrontar los gastos millonarios que solían caracterizar estas festividades en años anteriores.

La voluntad de colaborar y acompañar a los estudiantes siempre estuvo, pero los números mandan. El brutal desfinanciamiento que padecen hoy las universidades públicas impide costear ciclos de charlas, eventos masivos o la contratación de grandes figuras artísticas que demandan millones de pesos.

Madurez frente a la crisis

Esta carencia de recursos no solo ha dinamitado la agenda recreativa, sino que viene afectando el normal desenvolvimiento académico, trayendo aparejados serios conflictos salariales con los docentes y complicaciones administrativas profundas. En este sentido, la postura adoptada por el rector Gil y el Consejo Superior se lee como un acto de madurez y responsabilidad administrativa para hacer frente a un escenario de extrema complejidad.

Los festejos por el Día del Estudiante y la llegada de la primavera, por supuesto, se van a llevar a cabo en la provincia. Sin embargo, carecerán de la grandilocuencia de otras épocas. Ninguna universidad del país está hoy en condiciones de afrontar semejante erogación, y la UNSL ha decidido, con sensatez, no ser la excepción a la regla de la austeridad forzada.