Nación
Julio Bárbaro: "Pasamos de 'mi hijo el doctor' a un país de clase baja donde el trabajo ya no garantiza dignidad"
En un diálogo frontal con Alberto Trombetta, el histórico referente del pensamiento nacional analizó el fenómeno Milei como el fruto de un fracaso acumulado. Advirtió sobre el peligro de la "peruanización" de la Argentina: un modelo de exclusión que busca destruir la industria para someter a los trabajadores.
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La pantalla de "San Luis en Línea" fue testigo de un encuentro necesario entre Alberto Trombetta y Julio Bárbaro, dos voces que, desde la experiencia y el compromiso justicialista, desnudaron la cruda realidad que atraviesa la patria bajo el experimento libertario. El diagnóstico fue unánime: estamos ante una transferencia de recursos brutal que busca borrar de un plumazo la histórica movilidad social ascendente que caracterizó a nuestra nación.
Bárbaro, con la contundencia de quien ha recorrido décadas de política, definió la situación actual como el resultado de una falta de autocrítica en los sectores populares, que permitió el ascenso de figuras que solo proponen el odio y la confrontación. "El logro de ellos es el fruto del fracaso", sentenció el analista, señalando que la "espera" que pide el gobierno nacional es una trampa repetida en la historia por figuras como Martínez de Hoz o Cavallo.
De la movilidad social al "industricidio"
Uno de los puntos más álgidos de la charla fue la comparación entre la Argentina que supimos construir y el presente degradado. Bárbaro dejó una frase que resuena como un mazazo a la conciencia colectiva: "Fui taxista de clase media y hoy hay médicos que son de clase baja". Esta inversión de la pirámide social es, para Trombetta y Bárbaro, el objetivo central del plan económico vigente: destruir la industria para liquidar a la clase media.
Alberto Trombetta subrayó que el peronismo siempre fue "darle chance a quien no tiene chance", un concepto que hoy es atacado por una ideología que ve en la producción nacional a un enemigo. Al respecto, Bárbaro fue categórico al denunciar que el modelo que se pretende imponer es el de la "peruanización": estabilidad monetaria para los ricos, riqueza extrema para unos pocos y una mayoría de pobres sumisos, sin derechos y sin industria.
Un gobierno de "alcahuetería" y falta de inteligencia
La crítica no se quedó solo en lo económico. Bárbaro cargó contra la calidad intelectual del entorno presidencial, calificando la gestión de Javier Milei como un escenario donde "la alcahuetería se impone a la inteligencia". Cuestionó los viajes internacionales del presidente, que a su criterio solo sirven para dar "vergüenza" y alejar a la Argentina de un mundo occidental que ya está en crisis, para atarla a ideas "nefastas".
En cuanto a la política de confrontación de Milei, Trombetta destacó cómo el insulto y el absurdo se han transformado en herramientas de gestión, algo que Bárbaro vinculó con los resabios del franquismo más rancio, donde la virulencia militarista se confunde con potencia.
La industria como bandera de soberanía
Para los entrevistados, no hay nación sin fábricas. "Sin industria no hay patria", coincidieron, denunciando que el ataque del gobierno a los sectores productivos nacionales —mientras se beneficia a grupos económicos concentrados y amigos del poder— es un acto de entrega.
Frente al modelo del "hijo el Rappi" que propone el libertarismo, reivindicaron el modelo de la producción, el trabajo digno y la justicia social. El ajuste no es un camino hacia el progreso, sino un retorno al pasado más oscuro de exclusión que la Argentina ya decidió dejar atrás.
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