Nación

El Maravilloso mundo de Toto Caputo

En una escandalosa entrevista televisiva con Luis Majul, el ministro de Economía defendió con total cinismo e impunidad el festival de créditos hipotecarios VIP del Banco Nación para sus propios funcionarios. Mientras pisa las paritarias para licuar los salarios, abre indiscriminadamente las importaciones para destruir la industria y vacía el polo productivo estratégico de Tierra del Fuego, Caputo deja en claro que gobierna desde una burbuja de privilegios, totalmente ajeno a la miseria que padece el pueblo argentino.

Por Administrador·
El Maravilloso mundo de Toto Caputo
Luis "Toto" Caputo habita en un universo paralelo. Un ecosistema blindado, diseñado a la medida de los especuladores financieros, donde las necesidades del pueblo trabajador son simplemente números molestos en una hoja de Excel. En las últimas horas, el Ministro de Economía dejó en claro que la crueldad de este modelo no es un error de cálculo, sino una política de Estado ejecutada con absoluta perversidad y descaro. En una complaciente entrevista televisiva con Luis Majul, el funcionario libertario protagonizó un espectáculo grotesco al defender lo indefendible: el otorgamiento de créditos hipotecarios millonarios del Banco Nación a los propios funcionarios de su cartera. Mientras a los argentinos de a pie les repiten hasta el hartazgo el falso dogma de que "no hay plata", resulta que la plata sí estaba, pero para financiar la vivienda de sus allegados con montos VIP de hasta 350.000 dólares. Con una falta de ética pública que asusta, Caputo no solo justificó la maniobra afirmando que "no hay nada ilegal ni mucho menos inmoral", sino que confesó, casi con orgullo, que él mismo "indujo" a sus funcionarios a sacar esos créditos. Una cachetada a la moral y a los millones de familias que hoy alquilan en la desesperación o que viven hacinadas. La negación de la realidad y el cepo a la dignidad obrera El maravilloso mundo de Caputo necesita, indefectiblemente, de la mentira para sostenerse. Desde los estudios de televisión, el Ministro nos quiere hacer creer que la economía rebota y que estamos frente a un veranito financiero. Niega de manera rotunda y cínica la realidad que padecen las mayorías: jubilados en la indigencia, tarifas impagables y el fantasma del desempleo golpeando la puerta de los hogares. Esa negación viene acompañada de un mecanismo de asfixia sistemática: pisar las paritarias. El Estado que se jacta de ser "libertario", interviene de forma autoritaria para bloquear las negociaciones salariales libres entre sindicatos y empresas. El objetivo es claro: impedir que los salarios suban, licuar el poder adquisitivo y robarle a los trabajadores la dignidad de poder llevar el pan a sus mesas. Industricidio e importaciones: La entrega de la Soberanía Pero la matriz destructiva de Caputo no se limita al ahogo financiero de las familias; apunta directamente al corazón productivo de la Nación. Su política de ingreso de importaciones de manera desmedida y sin ningún tipo de proteccionismo inteligente no es libertad de mercado, es un industricidio planificado. Pymes y fábricas de todo el país bajan sus persianas todos los días porque es imposible competir contra productos extranjeros subsidiados en sus países de origen y favorecidos por la distorsión cambiaria de este gobierno. El golpe de gracia de este plan de entrega se está ejecutando en el Sur de nuestra Patria. El brutal vaciamiento y desfinanciamiento del polo productivo e industrial de Tierra del Fuego no es solamente un error económico, es una traición geopolítica. Destruir el entramado tecnológico y poblacional de nuestra provincia más austral es atentar contra el centro estratégico de nuestra Argentina Bicontinental. Es ceder terreno y soberanía en el Atlántico Sur, justo cuando las potencias extranjeras acechan nuestros recursos y nuestras Islas Malvinas. El maravilloso mundo de Toto Caputo es, en realidad, una pesadilla para la inmensa mayoría de los argentinos. Un modelo donde los funcionarios se sirven del Estado con créditos de privilegio, mientras le exigen al pueblo que soporte el hambre estoicamente. Desde este espacio lo seguiremos diciendo: no hay modelo matemático que cierre con la gente afuera, y la historia, más temprano que tarde, le pasará factura a quienes hoy gobiernan con tanta insensibilidad y desprecio por la Patria.
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