Entrevista

Karina Bastida, jefa de Metrología Óptica y Dimensional del INTI: “Sin INTI no hay industria”

Karina Bastida, jefa de Metrología Óptica y Dimensional del INTI, dialogó con Eduardo Olivares y Alberto Trombetta sobre el dramático desmantelamiento del organismo, el cierre de servicios clave para las pymes y la insólita prohibición del ingreso a industriales por parte de Gendarmería.

Por Administrador·

En una entrevista exclusiva durante el programa El Juego de la Política, conducido por Eduardo Olivares y Alberto Trombetta, Karina Bastida, trabajadora de carrera y jefa del departamento de Metrología Óptica y Dimensional del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), encendió las alarmas sobre el crítico panorama que atraviesa la institución ante las políticas de ajuste del gobierno nacional.

Un ajuste que golpea a las pymes

Bastida describió la situación interna del organismo como "muy mala". Relató que, tras un retiro voluntario que redujo la planta en un 30%, actualmente quedan alrededor de 2.300 empleados en todo el país. Sin embargo, las autoridades amenazan con cientos de despidos más, lo que pone en jaque la operatividad del INTI y, en consecuencia, a todo el ecosistema productivo argentino que depende de sus servicios.

El desmantelamiento no solo afecta los puestos de trabajo, sino que representa un golpe directo a las pequeñas y medianas empresas (pymes). Según Bastida, el INTI debió dar de baja alrededor de 1.000 servicios esenciales. "Nos cerraron servicios únicos que la pyme ahora tiene que ir a hacer afuera", explicó.

Ejemplos concretos: lana, litio y combustibles

Para ilustrar la gravedad de la situación, la especialista citó ejemplos cotidianos que demuestran el rol estratégico del organismo:

Por un lado, mencionó el caso de una empresa textil que necesita ensayos sobre lana de camello para poder exportar. Al cerrarse el servicio en el INTI, la empresa se ve obligada a realizar esa certificación en Brasil, aumentando costos y trabas. Lo mismo ocurre con el litio: "Se supone que el gobierno está de acuerdo con la política minera. Nosotros ensayábamos los bolsones donde se transporta el litio... nos cerraron el servicio".

Otro caso alarmante es la calidad del combustible. La transferencia de los controles al sector privado, sumado a la derogación de ciertas reglamentaciones (impulsada por Federico Sturzenegger), deja a los usuarios vulnerables. Bastida advirtió que los laboratorios privados pueden medir la cantidad de litros que expende un surtidor, pero muchas veces carecen de la capacidad para realizar el análisis químico necesario para certificar que el combustible no esté adulterado con agua o tenga el octanaje correcto.

"Un país sin un instituto como el INTI es un país sin industria. Y un país sin industria es un no-país, porque es el lugar donde se generan más puestos de trabajo de calidad", sentenció Bastida.

Gendarmería y puertas cerradas

La tensión alcanzó un punto crítico durante una reciente reunión convocada por los mandos medios del INTI y representantes pymes. La intención era discutir las políticas industriales necesarias, pero las autoridades políticas del instituto respondieron de una manera insólita: bloquearon el ingreso al parque Migueletes (San Martín, Buenos Aires).

"Vino Gendarmería. No nos dejaron hacer el evento, no dejaron que entren los industriales e incluso bloquearon el ingreso a cualquier usuario que tenía cita", relató Bastida con indignación. Pese a la restricción, los trabajadores y empresarios improvisaron la reunión en la entrada del predio, conectándose de manera virtual con las sedes del interior del país, incluida la de Villa Mercedes.

El riesgo para las sedes del interior

En el cierre de la entrevista, Eduardo Olivares expuso la preocupación latente en San Luis. Los trabajadores de la sede del INTI en Villa Mercedes temen que, una vez consolidado el desmantelamiento en la sede central, el ajuste recaiga silenciosamente sobre las dependencias del interior. El cierre de laboratorios y la privatización de servicios centralizados en Buenos Aires deja a las pymes del interior del país completamente desamparadas y encarece cualquier intento de certificar calidad y competir en el mercado internacional.