Bacman: El desgaste de Milei ya no es solo económico
El titular del CEOP, Roberto Bacman, analizó su última encuesta y advirtió que el rechazo al gobierno libertario excede el bolsillo: el 66% cree que el Presidente no es patriota.
El consultor político y titular del CEOP, Roberto Bacman, analizó el complejo panorama que atraviesa el gobierno nacional, apuntando a un factor que excede la recesión y la caída del poder adquisitivo: la desconexión total con el sentir patrio y la soberanía. Durante un profundo análisis de sus últimos estudios de opinión pública, el especialista desglosó los números que alarman al oficialismo y que abren un frente de conflicto inesperado.
El desgaste excede el bolsillo de los argentinos
Hasta hace poco tiempo, el flanco más débil del oficialismo parecía ser exclusivamente la economía. Sin embargo, los últimos datos revelan el surgimiento de un problema de naturaleza distinta y, quizás, más difícil de revertir: la percepción social de que el modelo de gobierno va a contramano del ser nacional.
Al analizar los números, el consultor fue contundente respecto al rechazo que generan las medidas de entrega de recursos y el alineamiento automático con potencias extranjeras. La sociedad percibe una clara intención de convertir al país en un modelo extractivista concentrado.
Lo que enfrenta este gobierno es la idea de convertirnos en una especie de neocolonia de los Estados Unidos, ofreciéndoles como garantía nuestros recursos naturales a precio vil y convirtiéndonos en un país donde solamente van a poder vivir los que sean muy ricos.
Rechazo masivo al modelo libertario y su política exterior
Las estadísticas arrojan un escenario sumamente adverso para el Ejecutivo. Con un rechazo que escala rápidamente, la imagen presidencial se resiente a niveles que complican seriamente su futuro frente a cualquier contienda electoral.
La imagen muy mala del jefe de Estado alcanza el 55,3%. Si a esto se le suma la consideración mala y regular negativa, el nivel de rechazo consolidado trepa hasta el 65%. La diferencia entre la imagen positiva y negativa alcanza una brecha de 30 puntos porcentuales, un dato que explica el temor del gobierno y sus intenciones de modificar las reglas electorales para perjudicar la unidad del peronismo.
El alineamiento irrestricto con el norte también sufre un fuerte revés en la opinión pública. Mientras el oficialismo promueve conflictos diplomáticos innecesarios con los principales socios comerciales, los ciudadanos tienen una mirada opuesta. El 44% de los encuestados prefiere una política exterior cercana a Brasil y la región, mientras que apenas un 25,8% avala un acercamiento ciego a Estados Unidos.
Malvinas, tierras y el Fondo Monetario Internacional
El sentimiento patriótico afloró como una fuerte barrera de contención social frente a las políticas desregulatorias. Todo comenzó a gestarse con el tratamiento insensible que se le dio a la causa Malvinas y se profundizó con el intento de avalar la extranjerización de la tierra.
Sobre este punto estratégico, los datos son concluyentes: el 58,3% de la población cree que habilitar la venta indiscriminada de tierras significa entregar la soberanía del territorio. Por el contrario, un escaso 33,3% compra el discurso oficial de que dicha medida defiende la propiedad privada y atrae inversiones productivas.
En la misma sintonía, la cercanía con el Fondo Monetario Internacional sigue siendo vista como una señal de peligro inminente. El 60,7% se manifiesta en absoluto desacuerdo con el idilio entre el gobierno y el FMI, un organismo que la gran mayoría asocia de manera directa con términos como usurero, ladrón y pirata.
La lapidaria conclusión sobre el patriotismo
El eje central del estudio desnuda una brutal crisis de representación y pertenencia. Al consultar abiertamente si el actual mandatario cumple con el atributo de ser un patriota, la sociedad responde con una contundencia indiscutible.
El 66% de los encuestados asegura que el actual presidente no es patriota, contra apenas un 32,8% que cree lo contrario.
El estudio demuestra que el problema político actual no radica únicamente en la gestión, sino en de qué lado de la historia se posiciona el gobierno. La falta de cuadros políticos con formación, sumada a una política exterior signada por la improvisación y los caprichos ideológicos, configuran un escenario donde el descontento se sigue profundizando en la raíz misma de la identidad nacional.
